La flor de Almoradí que conquistó España 🍅

Hubo un tiempo en el que pronunciar el nombre de Almoradí era hablar del mejor tomate de España. Nuestro tomate de pera gozaba de tal prestigio que las conserveras de la localidad enviaban miles de latas a todos los rincones del país e incluso al extranjero, convirtiendo a Almoradí en un referente de la industria conservera.
Un buen ejemplo es este curioso anuncio publicado el 29 de julio de 1927 en la prensa de Cartagena. En él, la empresa Francisco Birlanga Martínez apelaba directamente a los comerciantes para que exigieran su marca, asegurando que “Birlanga representa un producto de calidad selecta” y que elaboraba la mejor conserva de tomate fabricada en Almoradí. No era una afirmación cualquiera: la fama del tomate de nuestra huerta era ya entonces un auténtico sello de calidad.
La publicidad de la época nos habla también de otras marcas históricas como Marinela, de los Hijos y Nieto de José Cañizares Aguilar, o de las elaboraciones especiales de tomate al natural pelado que hicieron célebres a las fábricas almoradidenses. A ellas se sumaban otras empresas como las de Chapapría, que contribuyeron a convertir el nombre de Almoradí en sinónimo de excelencia conservera.
No es casual que el tomate de pera fuese conocido como “La flor de Almoradí”. Su sabor, su textura y la calidad de la materia prima hicieron que durante décadas fuese uno de los productos más apreciados del mercado. Detrás de cada lata había el trabajo de agricultores, seleccionadores y conserveros que llevaron el nombre de nuestro pueblo mucho más allá de la Vega Baja.


