El río oculto que discurre bajo las calles de Almoradí

Quienes pasean por Almoradí difícilmente imaginarán que, bajo el asfalto, existe un auténtico laberinto de agua con más de 400 años de historia.
Nuestro municipio conserva un entramado de acequias, hilas, arrobas y brazales que supera los cinco kilómetros de longitud. A comienzos del siglo XX, y conforme Almoradí fue creciendo tras su reconstrucción después del terremoto de 1829, muchos de estos canales tuvieron que embovedarse para permitir la expansión urbana. Pero el agua nunca dejó de circular.
La primera fotografía muestra uno de esos lugares donde la Acequia Mayor desaparece bajo tierra, en la zona norte del casco urbano, para continuar su recorrido oculta bajo nuestras calles.
Y la segunda imagen corresponde a una de esas discretas puertas metálicas repartidas por distintos puntos del municipio. Aunque pasan desapercibidas para la mayoría, esconden el acceso a las compuertas de regulación que permiten controlar el caudal de la red de riego y que son administradas por el histórico Juzgado Privativo de Aguas de Almoradí.

Son pequeños elementos del paisaje urbano que solemos ignorar, pero que siguen desempeñando la misma función para la que fueron construidos hace generaciones.
La próxima vez que pases junto a una de estas puertas, recuerda que detrás de ella no hay un simple cuarto de instalaciones. Muy probablemente estés ante una de las entradas a una de las infraestructuras hidráulicas históricas más importantes de la Vega Baja, un patrimonio silencioso que continúa dando vida a nuestra huerta… aunque permanezca oculto bajo nuestros pies.
