El Mercado de Almoradí a finales del XIX

Recientemente os hablé del origen
del importante mercado semanal de Almoradí(enlace AQUÍ). La bella fotografía que os
muestro de finales del XIX, aparentemente tomada desde algún balcón a la altura
de la actual heladería de La
Jijonenca, nos permite hacernos una idea de cómo era…
del importante mercado semanal de Almoradí(enlace AQUÍ). La bella fotografía que os
muestro de finales del XIX, aparentemente tomada desde algún balcón a la altura
de la actual heladería de La
Jijonenca, nos permite hacernos una idea de cómo era…
Pero ¿como se vivía, real y
fielmente, el mercado que vemos en la imagen?
fielmente, el mercado que vemos en la imagen?
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| Archivo Guardiola-Viudes (finles del siglo XIX) |
“El Mercado de Almoradí tiene
fama en la comarca; en cinco leguas a la redonda no halla digna competencia. A él
acuden los vecinos del contorno: los huertanos a dar salida a las frutas y
hortalizas, y los ganaderos a vender vacuno y caballar.
fama en la comarca; en cinco leguas a la redonda no halla digna competencia. A él
acuden los vecinos del contorno: los huertanos a dar salida a las frutas y
hortalizas, y los ganaderos a vender vacuno y caballar.
Mas allá, zapaterías y
sombrererías, con lejas repletas de sombreros calañés y monteras de pana.
sombrererías, con lejas repletas de sombreros calañés y monteras de pana.
No faltan charlatanes, con
una silla por tribuna y el Paseo por parlamento, predicando a la multitud y
encomiando sus específicos, verdaderos curalotodo, desde los callos de los pies
a los dolores de cabeza; ni ciegos que, convirtiendo la guitarra en reclamo,
pregonan romances; ni gitanas que te endilgan la buena ventura; ni
saltimbanquis que saltan como ardillas y bailan como peonzas; todo revuelto en
estrepitosa algarabía, lamentos y cantares, llantos y carcajadas, blasfemias de
pordioseros cuando se les niega la limosna, y “el Dios se lo pague” si la
reciben.»
una silla por tribuna y el Paseo por parlamento, predicando a la multitud y
encomiando sus específicos, verdaderos curalotodo, desde los callos de los pies
a los dolores de cabeza; ni ciegos que, convirtiendo la guitarra en reclamo,
pregonan romances; ni gitanas que te endilgan la buena ventura; ni
saltimbanquis que saltan como ardillas y bailan como peonzas; todo revuelto en
estrepitosa algarabía, lamentos y cantares, llantos y carcajadas, blasfemias de
pordioseros cuando se les niega la limosna, y “el Dios se lo pague” si la
reciben.»
Inspirado en “El cuerpo del
delito”, primer capitulo del libro “Bosquejos Lugareños” del almoradidense José
García Martínez (1865-1948), doctor en leyes, escritor y periodista.
delito”, primer capitulo del libro “Bosquejos Lugareños” del almoradidense José
García Martínez (1865-1948), doctor en leyes, escritor y periodista.
Se trata de una obra publicada en 1892 que describe fielmente las
costumbres y tradiciones de nuestro pueblo.
