CUANDO ALMORADÍ GUARDABA TRIGO PARA QUE NO FALTARA EL PAN

Hoy damos por hecho que podemos comprar pan cualquier día. Pero en el Almoradí de finales del siglo XVI, una mala cosecha, la escasez o una subida del precio del cereal podían convertirse en un serio problema para toda la población.

Por eso, cuando Felipe II concedió a Almoradí el Privilegio de Universidad en 1583, entre las facultades otorgadas aparece una que quizá no resulte tan solemne como administrar justicia, pero que afectaba directamente a la vida de todos los vecinos: poder disponer de una reserva de trigo para garantizar el abastecimiento del pueblo.

El capítulo 5 del privilegio autoriza a los jurados a tener una cámara de trigo, destinada al «avituallament de dita universitat».

No se trataba simplemente de un almacén.

Los jurados podían disponer de trigo y otros granos y víveres, establecer el precio del cereal y, cuando fuese necesario, repartirlo entre los vecinos y habitantes de Almoradí, cobrando posteriormente su importe.

Era, en definitiva, una herramienta municipal para intervenir en algo tan básico como que hubiera cereal disponible para alimentar a la población.

En una sociedad en la que el pan constituía una parte fundamental de la alimentación, disponer de trigo no era una cuestión menor.

El privilegio concedía así al recién independizado Almoradí capacidad para organizar su propio abastecimiento, sin depender para todo de Orihuela.

Porque conseguir el título de Universidad no consistía únicamente en tener autoridades propias. También significaba algo tan cotidiano —y tan importante— como procurar que no faltara trigo para hacer el pan.