Los árboles del Paseo: tres generaciones de sombra

A finales del siglo XIX, tras el seísmo y la nueva configuración de la plaza, todo apunta a que se plantaron olmos. Altos, estilizados, elegantes. Eran los árboles urbanos por excelencia de la época.

📸 En torno a 1930, los viejos olmos ya han desaparecido. En su lugar aparecen lo que parecen ser plátanos de sombra. Árboles más modernos, de crecimiento rápido, muy habituales en las reformas urbanas de principios del siglo XX. El Paseo cambiaba de piel.

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Pero el cambio definitivo llegaría tras la guerra. 🌿 En 1940, siendo alcalde José Ruiz García, se decidió sustituirlos de nuevo. Esta vez se apostó por ficus, hasta un total de 30 ejemplares, adquiridos en un vivero de Valencia. El último pago municipal consta en mayo de 1942.

Se plantaron dos variedades:
los actuales —de hoja más pequeña y copa compacta— y otros de hoja más ancha.

Sin embargo, algo falló.
El marco de plantación no debió ser el adecuado. Se plantaron demasiado juntos y, con el tiempo, los de hoja ancha acabaron secándose. Los ficus que hoy conocemos, 19 en total, fueron los supervivientes.

Tres generaciones de árboles.
Tres formas diferentes de entender la sombra y el espacio público.