UN “PORDIOSERO” MUERTO EN UNA CASA DE CAMPO

En febrero de 1852, en la casa de campo de Francisco Martínez Espinosa, en el término de Almoradí, apareció muerto un hombre al que los documentos municipales identifican únicamente como «pordiosero».

La noticia llegó al Ayuntamiento y se dispuso el reconocimiento del cadáver. Para llegar hasta la finca fue necesario contratar un carro. El carretero José Martínez Arnald trasladó hasta allí a tres personas: el alcalde, el médico y el cirujano de Almoradí. El viaje costó a las arcas municipales 12 reales.

Que acudieran el médico y el cirujano no era una redundancia. A mediados del siglo XIX todavía eran profesiones diferenciadas. El médico tenía una formación fundamentalmente académica y se ocupaba del diagnóstico y tratamiento de las enfermedades internas, mientras que el cirujano estaba más ligado a la práctica: heridas, traumatismos, operaciones y reconocimiento físico del cuerpo. La unificación moderna de ambas funciones en la figura del médico-cirujano se estaba produciendo precisamente durante aquellos años.

Así que aquel carro que salió hacia la casa de campo llevaba, salvando las enormes distancias, algo parecido a la autoridad encargada de las diligencias y a los profesionales sanitarios que debían examinar el cadáver.

Llegados a la casa de campo, médico y cirujano reconocieron al desconocido en presencia de la autoridad municipal. Los documentos que se conservan no explican cómo murió, tampoco ofrecen su nombre, edad o procedencia. Solo dejan constancia de que aquel hombre había sido encontrado allí sin vida.

Terminado el reconocimiento, había que ocuparse del cadáver. El Ayuntamiento encargó a cuatro hombres que abrieran una zanja y enterraran al fallecido. El 13 de febrero de 1852 se ordenó el pago de 10 reales por aquel trabajo, descrito literalmente como «hacer la zanja y dar sepultura al difunto».

Eso es todo lo que quedó de él. Ni nombre, ni familia, ni procedencia conocida.

En los registros del Ayuntamiento quedó simplemente como el “pordiosero” que apareció muerto.

Fuente: libro de gastos del Ayuntamiento de Almoradí, febrero de 1852.

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