Un día en el barrio de La Cruz de Alicante

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Pues nada, resulta que aprovechando los días que son, decidimos dar una vueltecita tranquila por el barrio de la Cruz de Alicante… que debe estar muy bonito y que, según dicen, se sube en un momento.

Lo primero era elegir bien la hora, que para eso somos estrategas de nivel. Nada de ir temprano… eso es de gente previsora. Mejor a media mañana, cuando ya ha ido todo el mundo antes que tú… y también los que van después.

Total, que tras dos horas dando vueltas para poder aparcar, llegas y piensas:👉 “Bueno, tampoco hay tanta gente…”

Error. Resulta que están todos concentrados en la misma calle, la de San Rafael. Ni uno más, ni uno menos.

Ahí empieza la experiencia:subida en modo procesión pero sin santo, a paso de tortuga lesionada y con paradas técnicas cada tres escalones para contemplar… la espalda del de delante, que ya casi consideras familia.

Llega un punto en el que dejas de subir por voluntad propia. Ya no decides tú. Te sube la masa. Tú simplemente te dejas llevar… como en una romería, pero sin promesa y con menos fe.

Momento clave cuando escuchas a alguien decir:👉 “Arriba está más despejado”.
Y oye… sacas fuerzas de donde no tienes, activas el último 2% de batería humana y sigues subiendo con la esperanza de encontrar un “clareo”.
Arriba: Más gente, pero con mejores vistas del atasco.

No acabo de entender cómo lo hacen los “influencers” para sacar esas fotos tan cuquis… seguramente llegan al amanecer, porque a mí solo me salen codos, nucas o directamente un señor mirándome fijamente como si fuese parte del decorado.

Eso sí, precioso todo😍.Las calles, los balcones, los detalles… una maravilla que disfrutas en intervalos de dos segundos entre empujón y empujón.

Y cuando decides bajar piensas:👉 “Bueno, ahora esto irá más rápido…” ¡Miau!
Bajar es básicamente un deporte de riesgo. Si sobrevives, te dan diploma y te apuntan para la próxima edición.

Conclusión: No es una visita… es una experiencia inmersiva. Muy recomendable si te gusta el contacto humano.
Volveremos.
Pero entre semana.
A las 7:00 de la mañana.
En enero.