POR TIERRA DE LOS MÚSICOS DE BREMEN

Pues resulta que cogimos una oferta de avión ✈️ desde Alicante y en tres “horicas” nos plantamos en Bremen, bonita ❤️ciudad del norte de Alemania.
Desde luego, si lo que buscas es fresco y verdor ya te digo que este es tu sitio…
Fresco no, ❄️literalmente frío, lluvia ☔️y viento💨, una mezcla que te hace entender la cara 🥶de pocos amigos que ves por las calles.
Y otra cosa: no te lleves la maleta 🧳 llena de bermudas, chancletas y cremas solares como hice yo, porque te la vas a traer de vuelta sin abrir. Mejor chubasqueros, paraguas y polares.
Y mira que le ponen ganas: hasta playas 🏖️han montado por varios sitios -en plan artificial con hamacas y arenita con escenario y tal- pero ni un alma ves por ningún lao. Da hasta penica.
Para que os hagáis una idea del tiempo en Bremen, otro ejemplo: los toldos esos que ahora se ponen por las calles peatonales para dar sombra allí están puestos en vertical, o sea, de adorno y para que dejen pasar el poco sol 🌝que que tienen. No exagero, mirar las fotos.
¿Y para visitar? Pues no os lo vais a creer, allí todo gira en torno a los músicos 🎼de Bremen, que es un cuento de unos “animalicos” aburridos de la vida que deciden formar una banda sin tener ni idea de música. No me preguntéis porqué, pero parece ser que asustaron a unos ladrones subiéndose el burro, el 🐕perro, el gato 🐈y el gallo 🐓uno encima del otro y hasta aquí puedo leer, que no voy a hacer spoiler. Lo compráis y lo leéis, listos.
Pues eso, que allí puedes comprar de todo lo que se te ocurra -desde papel higiénico a salchichas- con la forma de los músicos de Bremen, ¡Ah! y es obligatorio ir a la Marktplatz 🏛️a desear algo y a tocarle las patas, que no los cataplines, al burro.
Allí mismo, en la plaza, está el antiguo Ayuntamiento, un gigante llamado Rolando y la Catedral, todo “presioso”, y por unas escaleritas bajas hasta un lugar lleno de ⚰️momias “que tiran patrás”, pero que ya que has pagao pues te las ves y les haces 📸fotitos.
Y chimpún, poco más o menos, Bremen vista.
Cómo se que estaréis preocupados por saber cómo están las cervezas 🍺en Bremen, pues la verdad es que bastante “regulinchi”. Allí es cómo una religión ir junto al rio, que está lleno de cervecerías, pero en vez de para bautizarte para pedirte una de las muchas variedades 🍺 a precio de cartucho original de impresora y pasarte horas con el “caldete” en la mesa viendo como se va calentando aún más. Y lo más triste, ni una sola patata frita, unas olivicas o unos panchitos..¡a palo seco! En fin, pa matarlos.
Total, que así cómo el que no quiere la cosa se te pasan los tres días y te vuelves subiendo al avión con diez grados y bajando en Alicante -pensando que debe haberse caído y que estás entrando al infierno 👿👹- a 45º a la sombra.
¡😰Dios mio, esto no es normal, Invierno y Bremen de mi vida!







El paraguas es el mio.

