Pedro Miralles: de albañil a una de las voces más admiradas de Valencia

Hay biografías que sorprenden precisamente porque comienzan de la manera más humilde. La de Pedro Miralles y García, es una de ellas.

La antigua Crónica Suma de la Universidad de Almoradí cuenta que nació en una familia de «pobres labradores, pero muy honrados» y que siendo muchacho comenzó a trabajar como albañil.

Pero Pedro tenía algo extraordinario: una gran voz.

Cantaba con tanta facilidad y calidad que aquella cualidad terminó llegando a oídos de José de Vergara, canónigo doctoral de Orihuela, quien se interesó por el joven, lo acogió y comenzó a enseñarle canto.

Aquel muchacho de Almoradí acabaría marchándose a Valencia, donde continuó formándose y llegó a estar vinculado musicalmente a la Catedral, aprendiendo también órgano.

Después de pasar un tiempo en Valencia, regresó a Almoradí y volvió a trabajar como albañil para ayudar económicamente a sus padres.

Finalmente regresaría a Valencia, donde aquella voz que había comenzado a escucharse entre jornaleros y albañiles alcanzó una notable consideración. La crónica asegura que era requerido para cantar en celebraciones importantes y describe una voz capaz de emocionar profundamente a quienes la escuchaban.

Murió en Valencia el 4 de diciembre de 1797.

Un hijo de humildes labradores de Almoradí.
Una voz excepcional. Y una de esas vidas que permanecían escondidas entre las páginas de nuestra Crónica Suma esperando que alguien volviera a contarla.

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