Mucho más que una fiesta: un reconocimiento a la historia de Almoradí

Hay noticias que trascienden la actualidad porque hablan del pasado y del futuro al mismo tiempo. La reciente declaración de la Feria y Fiestas de Moros y Cristianos de Almoradí como Fiesta de Interés Turístico Provincial de la Comunitat Valenciana no es únicamente un título administrativo; es el reconocimiento oficial a una tradición que generaciones de almoradidenses han mantenido viva hasta nuestros días. 

Nuestra Feria nació en el siglo XIX, vinculada a la agricultura y al comercio, convirtiéndose con el paso del tiempo en uno de los grandes acontecimientos del calendario comarcal. Décadas después se incorporaron las Fiestas de Moros y Cristianos, que encontraron en Almoradí una personalidad propia, enriqueciendo un programa festivo en el que conviven la tradición huertana, la devoción a los Santicos de la Piedra y el ambiente popular que cada verano llena nuestras calles.

Lo verdaderamente importante de este reconocimiento no son las palabras “Interés Turístico Provincial”, sino todo lo que hay detrás de ellas: miles de horas de trabajo desinteresado, comparsas que preparan durante meses cada desfile, generaciones de festeros que han transmitido su pasión a hijos y nietos, y un pueblo entero que ha sabido conservar sus señas de identidad mientras las adaptaba a los nuevos tiempos.

Las fiestas cambian, evolucionan y crecen, pero solo permanecen cuando un pueblo las siente como propias. Quizá esa sea la mayor fortaleza de las fiestas de Almoradí: que no pertenecen a una institución, sino a la memoria colectiva de quienes las han vivido durante más de siglo y medio.

Hoy la Generalitat ha puesto un sello oficial a esa realidad. Los almoradidenses ya lo sabíamos desde hace mucho tiempo.

Porque las mejores fiestas no son las que reciben un reconocimiento; son aquellas que consiguen emocionar a un pueblo generación tras generación. Y ese, sin duda, es el mayor patrimonio de Almoradí.