Los Lavaderos


En el Almoradí de comienzos del siglo XX, el agua era un bien tan valioso como escaso.
Aún no existía red de agua corriente, y los vecinos dependían de pozos y acequias para abastecerse.
Las actas municipales de 1901 mencionan la existencia de una fuente pública y un lavadero municipal, situados junto a la acequia Mayor, muy probablemente en las inmediaciones de la calle San Emigdio.
En aquellos documentos se recogen partidas destinadas a reparar las cañerías de plomo, limpiar los depósitos y revestir los pilones de piedra, asegurando un caudal suficiente y limpio para el uso vecinal.
Incluso se cita el encargo de una pila nueva de piedra labrada, lo que demuestra la atención que el Ayuntamiento prestaba a estas infraestructuras básicas.
No era un asunto menor.
Las actas también reflejan la preocupación municipal por mantener el agua en condiciones adecuadas de higiene, especialmente tras los brotes de tifus que afectaron a la comarca a finales del siglo XIX.
El lavadero no era solo un espacio doméstico: era una instalación pública esencial para la salud y el abastecimiento, junto a la fuente donde los vecinos recogían agua potable.
Pero además, el lavadero era un punto de encuentro cotidiano.
Allí se lavaba la ropa, se compartían noticias y se tejían relaciones que formaban parte de la vida social del pueblo.
Hoy, lamentablemente, no quedan vestigios físicos de aquel lavadero municipal.
Solo los documentos conservados nos permiten rescatar su existencia…
(Recreación de lavaderos con IA)