Lo que Almoradí esconde bajo sus calles: un laberinto de agua con más de 400 años de historia

A simple vista parece una obra más. Zanjas, tuberías, maquinaria y las inevitables molestias que toda actuación en la vía pública conlleva. Sin embargo, basta con mirar un poco más abajo para descubrir que, bajo las calles de Almoradí, se esconde una parte fascinante de nuestra historia.

Bajo nuestros pies discurre un auténtico laberinto de agua formado por hilas, arrobas, brazales y azarbes, una red de riego con más de cinco kilómetros de recorrido y cerca de cuatro siglos de antigüedad. Estos canales fueron embovedados progresivamente a comienzos del siglo XX para permitir el crecimiento urbano de la localidad, reconstruida tras el devastador terremoto de 1829.

La fotografía corresponde a las obras realizadas en la confluencia de las calles Doctor Sirvent y Comunidad Valenciana. En ella puede apreciarse perfectamente cómo la red de alcantarillado, construida en la década de 1960, tuvo que ejecutarse sobre la histórica red de riego, cruzando en este punto la Azarbe del Calvario.

Esta superposición de infraestructuras explica por qué muchas actuaciones que parecen sencillas terminan convirtiéndose en auténticos trabajos de ingeniería. Cada excavación obliga a convivir con siglos de historia ocultos bajo el asfalto, donde conviven conducciones modernas con canales que siguen desempeñando un papel esencial para el riego tradicional de la huerta.

Por eso, aunque una vez finalizadas las obras todo vuelva a quedar enterrado y pueda parecer que “no se ha hecho nada”, la realidad es muy distinta. Estas actuaciones permiten mantener en funcionamiento una infraestructura imprescindible para garantizar la salubridad, evitar averías futuras y compatibilizar los servicios actuales con un patrimonio hidráulico único que sigue latiendo bajo las calles de Almoradí.

Porque, en ocasiones, el patrimonio más importante no es el que vemos… sino el que permanece oculto bajo nuestros pies.