La torre del Ayuntamiento

Quince años después del terremoto de 1829, Almoradí volvía a levantarse. En 1844 se iniciaba la construcción de una nueva Casa Consistorial, justo en el mismo lugar donde hoy se alza nuestro Ayuntamiento.
Aquel año el pleno aprobó un gasto muy concreto y simbólico: 1.240 reales de vellón para levantar la torre y colocar un reloj. No era una obra más. Era una declaración de intenciones: volver a marcar el tiempo, recuperar el pulso de la vida cotidiana para devolver a nuestra plaza su latido.
El edificio sufrió reformas a lo largo del siglo XX, especialmente tras el terremoto de 1919, que alteró el aspecto de su torre. Y en 1926, la imagen cambió para siempre: se eliminó el tejado a cuatro aguas y la fachada se pintó de color azul, un tono que muchos aún recuerdan.
Con más de 130 años de servicio, ya muy deteriorado, en 1974 se tomó una decisión trascendental: construir un nuevo Ayuntamiento. Tras la adquisición del Banco Central, el proceso culminaría con la inauguración del edificio actual el 27 de marzo de 1983. Más de dos siglos de historia concentrados en un mismo lugar.
Esta imagen nocturna (IA) pertenece a ese Ayuntamiento que ya no está, que sigue formando parte de nuestra memoria colectiva. Porque los edificios caen, pero la historia permanece. Y merece ser contada.
