LA GASOLINERA DEL «BRILLANTE»

Durante varias décadas hubo junto a la iglesia de Almoradí una imagen que hoy resultaría casi imposible de imaginar: una pequeña gasolinera prácticamente en pleno corazón del pueblo.

Era la conocida como gasolinera del «Brillante», situada en la parte posterior derecha de la iglesia. Una modesta caseta, un surtidor y poco más bastaban entonces para prestar un servicio que, con el aumento progresivo de vehículos, se iba haciendo cada vez más necesario.

La fotografía de los años cincuenta resulta magnífica porque permite apreciar precisamente esa sencillez.

Img 3274 1024x765

Nada que ver con las actuales estaciones de servicio.

El surtidor era un artefacto de hierro conectado a un gran depósito metálico enterrado bajo tierra. En su parte superior tenía dos vasos de cristal con capacidad para cinco litros cada uno.

Mediante una manivela, se bombeaba la gasolina desde el depósito soterrado hasta aquellos recipientes de cristal. De esta manera podía verse y medirse la cantidad que se iba a suministrar. Después, mediante la correspondiente manguera, el combustible pasaba al depósito del vehículo.

Todo el conjunto estaba sujeto sobre una pequeña base de hormigón. Periódicamente llegaba desde Alicante un camión cisterna de CAMPSA encargado de rellenar el depósito subterráneo.

En la fachada de la caseta destacaba algo especialmente curioso: un gran mapa de España con las principales carreteras del país. Dentro tampoco había latas y botes de aceites de diferentes graduaciones, un enorme barril de grasa industrial, algodón, herramientas y otros elementos básicos para los automóviles.

Y una mesa.

Sobre aquella sencilla mesa se llevaba toda la administración del negocio.

El Brillante mantuvo el servicio hasta su jubilación en 1980. Con su retirada desapareció también aquella pequeña instalación que durante décadas había formado parte del paisaje cotidiano de Almoradí.