La fábrica de Salitre

Lo que hoy conocemos como la calle Rafael Alberti, justo en el callejón situado frente a la cuchillería, se esconde un pasado fascinante. Allí se encontraba la entrada al Barrio del Salitre, llamado así porque albergaba una de las industrias más estratégicas de la zona: la producción de nitrato de potasa, más conocido como salitre.

✨ Este mineral, que aparecía de forma natural en pequeños cristales sobre la superficie, era un recurso muy codiciado. Su principal destino: la fabricación de pólvora. En un tiempo donde la pólvora lo era todo —defensa, poder y control—, poseer una fábrica de salitre equivalía a manejar un recurso vital para el Estado.

👨‍🔬 Los Maestros Salitreros gozaban de un prestigio enorme. Tanto, que tenían privilegios que hoy nos parecen increíbles: no podían ser reclutados en las milicias, estaban exentos de arresto por deudas civiles e, incluso, sus hijos y empleados heredaban estas ventajas. Todo ello como compensación por la obligación de entregar su producción al gobierno.

🏭 La fábrica de Almoradí estuvo activa desde -al menos- el siglo XVII, junto a la Acequia Mayor, mucho antes del devastador terremoto. Sus últimos propietarios fueron los hermanos Díez, conocidos como “los fabriqueros”. Cuando la industria del salitre dejó de ser rentable, reconvirtieron el negocio en una fábrica de conservas en la Avda. Manuel de Torres, que más tarde pasaría a manos de José García Palmer.

🔥 El barrio, que no era más que un pequeño grupo de barracas alrededor de la fábrica, casi desapareció por completo en un incendio en 1880. Sin embargo, la huella de esa época sigue viva en la memoria colectiva de Almoradí, recordándonos que el salitre fue alguna vez nuestro propio “oro blanco”.

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