La cerradura original de la última vivienda de Larramendi

Os invito a descubrir, pieza a pieza, algunos de los objetos más destacados que forman parte de la colección permanente del Museo del Terremoto y que suelen pasar desapercibidos. Todos guardan vinculación directa con la reconstrucción y la memoria de Almoradí.

Esta cerradura pertenece a la vivienda que debió ser instalada, muy probablemente, en 1830, cuando se entregaron las primeras casas a las familias damnificadas, coincidiendo con un acontecimiento histórico: el nacimiento de la infanta Isabel, hija de Fernando VII.

Forjada a mano por cerrajeros locales, esta cerradura representa la seguridad, la intimidad y la esperanza de aquellas nuevas viviendas construidas sobre las ruinas del viejo Almoradí.

Curiosamente, el diseño de este tipo de llaves de paletón se mantuvo casi sin cambios desde el siglo XVII hasta bien entrado el XIX. Cada una era única, adaptada a la cerradura que abría, y solía guardarse con celo como símbolo de propiedad y protección del hogar.

Nota: Es también un homenaje a todos los donantes, en este caso, la Cerradura fue cedida por Andrés Herrero, hijo de los últimos propietarios de la vivienda.