La calle Larramendi: cuando los vecinos eran familia

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Hoy la calle Larramendi ha vuelto a reunirnos… pero no como nos hubiera gustado.

Esta mañana hemos despedido a Pascual, demasiado joven y pronto. Y, al salir del tanatorio, me he vuelto a encontrar con familiares, vecinos y amigos de toda la vida. Hemos recordado viejos tiempos y, sin necesidad de decirlo, todos hemos pensado lo mismo: cada vez, lamentablemente, nos encontramos más en los tanatorios.

Los que nacimos o crecimos en la calle Larramendi sabemos que aquello no era solo una calle. Era una gran familia. Y, además, no nos faltaba de nada.

La farmacia de don Luis, la consulta de don Rafael, los electrodomésticos de El Parres, los sastres Geno y Paquico, la panadería de los Sémolas, la carnicería Albentosa, la joyería Teodoro, el estanco de Pepe Joaquín, el supermercado de Purita y Daniel, la zapatería de Fina, Novedades Andújar, Tejidos Manolo, el fontanero José Antonio… y tantos otros comercios y vecinos que, en distintas épocas, hicieron de aquella calle un lugar donde todos nos conocíamos y donde cualquier vecino era, en realidad, familia.

Hoy, al hacer esta fotografía con parte de la familia Sémola, acompañados por Rosarito, la entrañable enfermera de don Rafael durante tantos años, he sentido que ya somos nosotros quienes ocupamos el lugar de nuestros padres. Los niños que corríamos por aquella calle somos hoy hombres y mujeres con canas y, poco a poco, vamos despidiendo a quienes dieron vida a aquellos años. Y algunos, como Pascual o José Juan, demasiado jóvenes.

Pero bueno, aquí seguimos. Echando de menos las monas, y las manos, de Rosario “la del Horno”. ¡Cuídate mucho! Dando hoy un abrazo muy fuerte a María José Ruiz Berenguer, Patricia Ruiz Berenguer, Pilar Ruiz y @Rosana. Y avisando a un amigo -vecino de los de toda la vida- que tenemos una comida pendiente ¡agéndala Jmg Andujar porque es lo que nos vamos a llevar!

Dedicado a Rosarito Hurtado 😘, mi enfermera favorita de la calle Larramendi.