La balsa de enriado del Ecomuseo: memoria viva del cáñamo en Almoradí

La balsa que hoy podemos contemplar en el Ecomuseo de Almoradí, conocida como balsa de cocción o de enriado, nos permite conocer una parte esencial de la historia agrícola y económica de nuestra tierra.
Estas balsas formaban parte del complejo proceso tradicional de elaboración del cáñamo y estuvieron repartidas durante décadas por numerosos rincones de la Vega Baja. Antes de extraer su resistente fibra, la planta debía permanecer sumergida varios días para facilitar la separación de la hebra fibrosa de la parte leñosa del tallo.
Para realizar este trabajo, la balsa se llenaba aproximadamente hasta la mitad y los haces de cáñamo se colocaban en cuatro o cinco capas sucesivas, manteniéndolos bajo el agua durante el tiempo necesario.
Después llegaba el turno de los balseros, encargados de sacar los haces, una labor especialmente dura y pesada. Para que escurrieran con rapidez, los colocaban verticalmente en grupos de ocho o diez, abiertos por su base como pequeñas cabañas. Esta peculiar disposición llegaba a transformar el paisaje de nuestra huerta, creando una imagen muy característica que durante generaciones formó parte de la vida cotidiana de la Vega Baja.
La balsa conservada en el Ecomuseo fue construida entre finales del siglo XIX y principios del XX. Mide aproximadamente 17 metros de largo por 6 de ancho, con una profundidad de 1,20 metros. Para garantizar su conservación, fue desmontada y trasladada cuidadosamente piedra a piedra hasta su ubicación actual.

Visitarla no es solamente contemplar una antigua construcción. Es acercarse a los oficios, al esfuerzo y a los conocimientos transmitidos por quienes hicieron del cáñamo una de las actividades más representativas de nuestra comarca. Una parada imprescindible para comprender cómo era el paisaje, el trabajo y la vida en el Almoradí de nuestros antepasados.
