Fin de semana en París (día 2)

¡Oh mon Dieu! 🇫🇷
Son las tres y media de la madrugada cuando cogemos el coche 🚗 camino del aeropuerto destino París, sin apenas haber dormido un par de horas. Resulta que a estas horas las carreteras ya están puestas y circulan los coches con normalidad. ¡Con lo bien que se está en la cama!.

A las cuatro y medio ya hemos pasado el control de equipajes 🧳 y me han quitado de la maleta de mano los polvos DevorOlor, porque según el guardia “eso tiene una pinta muy rara para subirlo al avión”. Pues nada, ya sabemos de quien va a ser la culpa de que me vayan a oler los pies todo el viaje.

Nos tomamos un café ☕️ y un donut duro a precio de tinta de impresora en la zona del Duty Free y nos avisan por megafonía 📣de que por “problemas técnicos” retrasan la salida hasta las doce del mediodía. Será posible🤦🏻‍♂️. Nada, un pequeño contratiempo, no nos vamos a desanimar en el primer día de vacaciones.

Después de seis horas de espera nos “empotran” -literalmente- en el avión. Hay que ver lo bien que aprovechan el sitio: en un espacio para 20 personas consiguen meter 80. Desde luego, en un accidente sería fácil identificar los cuerpos, ya que al estar metidos a presión en los asientos no nos moveríamos del sitio por muy gorda que fuese la leche.

Lo que dan de sí dos horas de vuelo, te pasan vendiendo de tó, que si colonias francesas de nombre impronunciable, que si chocolate, que si patés…hasta tarjetas para un bingo. Total, que una vez superado lo del aterrizaje -hay que ver lo mal que los llevo- llegamos a un aeropuerto chiquitito llamado Beauvais , nos subimos a un autobús en dirección al centro y a las cinco de la tarde -desmayaos- emprendemos rumbo a París…¡Oh, lá, la!

Cargados como mulos y “reventaos” del madrugón (pa ná) acabamos de llegar al hotel tras 15 horas, después de perdernos diez veces con el Google Maps y con ganas de morirnos. La chica de recepción ni mú de español y nosotros ni mú de francés, bueno si “Bonjour”…vamos bien.

La habitación como las cervezas, “regulinchi”, pero tampoco vamos a quejarnos, podía ser peor. Lo que no entiendo es lo del bidé, los franceses deben darle un uso que no entendemos. ¡Explicármelo🙏🏻!.

El caso es que por fin, París es nuestro, aunque ya si eso lo dejamos para mañana, hoy ya no quedan ganas. Ahora a tomar algo que nos suba el azúcar y a caer muertos en la cama. Dejaremos lo de la ciudad del amor para mañana, que ya será otro día.
¡Dios mío, que viaje más largo!