
Eugenio Fourdinier

En la historia de la reconstrucción del nuevo Almoradí, tras el terrible terremoto de 1829, hay nombres que el tiempo ha borrado injustamente. Uno de ellos es Eugenio Fourdinier (1787-1837), ingeniero y mano derecha de Larramendi, cuya huella sigue presente en el trazado actual de nuestro pueblo.
Fourdinier fue el director de las obras de reconstrucción bajo la supervisión del obispo Félix Herrero. Recibió de Larramendi todos los planos, delineados sobre el terreno, y las instrucciones para levantar un nuevo Almoradí, más racional, seguro y ordenado.
También fue él quien fijó las dimensiones de las manzanas y las reglas de construcción, y quien levantó la primera “manzana de pobres a jornal” para calcular el coste real de cada vivienda, modelo que luego se replicó en todo el municipio.
El obispo reconoció en 1832 su labor “siempre a la vista, cumpliendo con exactitud su encargo”. Sin embargo, su nombre cayó en el olvido, pese a que fue uno de los artífices técnicos de la recuperación del pueblo.
Solo Lorca mantiene una calle con su nombre. Nada más…