EL SEGURA Y LA DANA DE 2019

Como diría Antonio Sequeros “El río es la realidad esencial de la huerta y sus problemas son los nuestros, tanto en épocas de bonanza como en las graves” y Miguel Hernández escribía “Ya van llegando las nubes de plomo, se espera la crecida”. Ese río que los romanos llamaban Thader, río de palmeras y los árabes War-Alabiat, río blanco y nosotros río Segura, nace en la lejana Sierra de Segura y milagrosamente sus aguas llegan hasta nosotros por lo que deberíamos estar agradecidos pero desgraciadamente de vez en cuando su “cauce de vida” se convierte en un “cauce de muerte y destrucción” para Almoradí y su huerta y en general para la comarca de la Vega Baja del Segura, así ocurrió durante la Dana de septiembre de 2019.

El río tiene memoria y en ocasiones vuelve a ocupar su antigua llanura aluvial inundando casi todo. Los meteorólogos han denominado a este fenómeno Dana: Depresión Aislada de Niveles Altos que provoca inmensas lluvias, que paradojas de la vida coincide con el nombre que los hebreos daban a su Diosa de la Fertilidad. El poeta andalusí del siglo XI, Ibn Jafaya nos dejó un entrañable poema sobre este fenómeno que empieza así: “El mar de la riada. Oleadas de barro. El cielo generoso en lágrimas”. Nuestro río es historia, espejo del pasado, en sus aguas los recuerdos se agolpan en nuestra memoria colectiva.

Esos hombres y mujeres de la huerta, hechos de barro y agua, que trabajaban de sol a sol y que padecían sequías, inundaciones, incansablemente “volvían a empezar”. Ese espíritu está vivo en los habitantes de la Vega Baja y nos sirvió de gran ayuda para afrontar las graves consecuencias del último desbordamiento del río.
La crecida, la inundación, las nubes; todo va y vuelve y el río nos trae pobreza, riqueza, esperanza, vida .

Mi reconocimiento a los “héroes” que hicieron todo lo posible ante la adversidad de la Dana, destacando su solidaridad, resistencia, amor y generosidad. El pueblo de Almoradí con sus representantes está en la buena senda, intentando reacondicionar el cauce del río, reforzando sus muros, descontaminando sus aguas en la medida de sus posibilidades.

Como escribiera Mario Benedetti “En nuestro interior siempre debería correr un río, aprendiendo paisajes, midiendo sus orillas y acariciando cielos”. Deberíamos ser un río vivo, a veces suave, a veces bravo pero que cante siempre y cuyo destino sea la mar. Continuemos construyendo puentes y abriendo veredas imaginarias para cruzar el vacío y vivir en plenitud. Deseo que fluyamos todos juntos en paz y armonía hacia un horizonte de luz y vida.

❤️Autor texto: Antonio Gonzalez Lucas❤️(Gracias por tan extraordinario texto)
❤️Fotografías de Abraham Galvez Ruiz ❤️
(Captaste la esencia de unos días que ojalá no se repitan)