El Penal

Penal 1
Recién construido
Casi toda mi infancia ha transcurrido en la encrucijada que
formaban las cuatro calles más cercanas a casa, donde el dominio de los fuertes
gritos de mi madre le aseguraba que
estaba bien localizado cuando se acercaba la hora en la que teníamos que
retirarnos hasta el siguiente día.
Pero no siempre era así.
De vez en cuando nos atrevíamos a llegar hasta el entonces abandonado
colegio del Canales, donde muy cerca se levantaba un edificio emblemático: “El
Penal
”.
Sí, su verdadero nombre era el Santísimo Cristo de las
Campanas, pero ¿quien lo llamaba así?.
Era un lugar prohibido, intacto, casi mágico, alejado de todo… 
Seguramente
su diseño no sería muy acertado, de ahí su nombre, pero para los ojos de un
niño era un lugar maravilloso. 
Corríamos como locos por sus cuatro escaleras, cruzándonos
en el enorme patio, y nos escondíamos en cualquiera de sus plantas hasta que el
grito de alguna vecina nos prohibía continuar, con una frase muy recurrente:
-Conozco a tu madre, yo estaré con ella.
Pero nunca debieron coincidir, porque jamás me prohibió ir
al Penal.
La aluminosis se llevó un edificio que parecía invencible, igual
que el cáncer se ha llevado a uno de aquellos niños que se cruzaba conmigo en
el enorme patio…    

Penal 2
Inauguración del Penal (1969¿?)

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