EL PASEO A FINALES DEL XIX

Algo que ahora parece tan sencillo como es la iluminación de nuestras calles no llegó a nuestro pueblo hasta 1854. Anteriormente sólo los balcones del Ayuntamiento se iluminaban en días festivos y poco más. Ése año se adjudicó la importante partida de 1500 reales para la “construcción de faroles y su sostén para establecer en ésta Villa el alumbrado que tanto necesita” y al mismo tiempo se establecía, por 750 reales, la plaza de Sereno “cuya utilidad es bien conocida”. Se instalaron en todo el pueblo un total de ocho faroles de aceite de petróleo para “las noches de oscuridad”. A partir de entonces era habitual el gasto en libras de aceite de petróleo y suministro de materiales para los faroles (mechas, tubos, etc.) que era suministrado (en los años 80) por empresas de Alicante, hasta que a finales de siglo (1899) ya era un comercio de la localidad el que lo suministraba.
Hubieron profundos cambios urbanísticos en el pueblo por aquella época, ya que no solo se instaló el alumbrado, sino que además se hicieron los postes de entrada que servían para dar acceso a La Glorieta -los que vemos en la estraordinaria fotografía- y el “Maestro Herrero” hizo los arcos de entrada donde se instalaron nuevas farolas para iluminarla. En pocos años, ya se contaba con dieciséis faroles, todo un lujo. Hojalateros de Alicante, Orihuela y Torrevieja se desplazaban habitualmente a nuestra localidad para “componer” los frágiles faroles, sin embargo, a partir de 1880 es Antonio Follana “hojalatero de la localidad” el que se hace cargo de las “composturas” del alumbrado.
Extraordinaria imagen de Juan Viudes
EL EDIFICIO CON LA TORRE ES EL DEL AYUNTAMIENTO, NO CONFUNDIR CON LA IGLESIA.
