El olor de los domingos: los churros

Hay aromas que tienen el poder de devolvernos de golpe a la infancia. Para muchos de nosotros, uno de ellos es el de los churros de Quico y su hermano.

Los domingos tenían su propio ritual. Mientras en casa mamá preparaba el chocolate, papá salía temprano a por los churros. Y cuando regresaba, muchas veces ni siquiera hacía falta llamarnos para levantarnos: el olor nos despertaba.

La fotografía conserva precisamente una de aquellas imágenes tan nuestras: el “tío churrero” trabajando junto al fuego, preparando esas ruedas de churros que después acabarían en nuestras casas.

Chocolate, churros recién hechos y toda la familia alrededor de la mesa. Así comenzaban muchos domingos de entonces.

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Pequeñas costumbres que también forman parte de la historia cotidiana de Almoradí.