El legado musulmán

A raíz del controvertido artículo sobre la indiscutible influencia del cristianismo en nuestra cultura, titulado «Hablemos claro«, surgieron diferentes puntos de vista, y algún que otro toque de atención sobre la nula mención al legado que los musulmanes también han dejado en nuestra historia, especialmente por los negativos comentarios vertidos en otra polémica entrada anterior, titulada «La Mezquita de Almoradí«.
Creo que dejaba claro que me refería a la realidad actual, y por lo tanto, a los últimos siglos de nuestra historia, que es la época que tenemos documentada y el origen de nuestras tradiciones, queramos o no, de profunda raíz cristiana. Me sorprendió la cantidad de comentarios que, desde mi punto de vista, poco tenían que ver con la entrada (pero que por otra parte, resultaron muy interesantes y enriquecedores).
Seguramente lo planteé de manera bastante simplista, pero los hechos son los que son, y no entro a cuestionar si su arraigo fue por siglos de «imposición», si se aprovecharon de la ignorancia o si han estado siempre al lado del opresor (¿el arraigo del Islám tiene acaso un fundamento diferente?).
Respecto al legado de los musulmanes es indiscutible su influencia en el habla, la gastronomía o el regadío, siete siglos dan para mucho, pero lo cierto es que tras su expulsión y conversión de los últimos moriscos, la cultura y especialmente la religión árabe, tan unidas, desaparecieron de nuestro entorno y apenas dejaron rastro.
El último vestigio era el propio pueblo, en su origen una alquería árabe denominada Al-Muwallidín y situada en el tramo final de una red de acequias de igual procedencia, pero el seísmo de 1829 acabó definitivamente con él.
