EL CORPUS CHRISTI, TRIBUNA DE MARI CARMEN ARMENGOL

El culmen de las comuniones sigue siendo la procesión del Corpus, ahí el pueblo y la huerta, en solemne procesión acompañan al idem bajo palio.

Era finales de los cincuenta, ella esperaba con ilusión ese día, porque su naturaleza era y sigue siendo festiva, pero llovió abundantemente y el camino hasta el pueblo no estaba asfaltado…no obstante, su padre le dijo que la llevaría a la procesión,sube arriba de la bicicleta,que hoy vas con tus amigas.

El cielo seguía amenazando lluvia, Josefina, veía peligrar el festejo, el barro dificultaba de tal forma, que había tramos en los que tenía que bajar el padre y empujar, ella hacía equilibrios para no dar con su cuerpo en el barro.

En el cruce de cuatro caminos había un colmado, el padre bajó a tomarse un carajillo,ella entró con él,se sentó en la barra, los pies no le llegaban al suelo con todos sus avíos eclesiásticos, el humo de los Farias la estaban dejando grogui, Manuel, dale a la chiquilla vino con casera que se le pase el susto… subió como pudo al sillín trasero y como Rodrigo de Triana, avistó el pueblo,de momento le asaltó un pensamiento: padre,padre, deje la bicicleta en el raiguero,que me voy andando…

Siempre dejó la bicicleta a la entrada, con ese sentimiento de inferioridad, que le daba «ser de la huerta».