EL CASINO DE ALMORADÍ: Cuartel de Milicias

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| El Casino poco antes de la guerra civil |
Tras el estallido de la guerra civil, el Ayuntamiento se mantuvo gobernado por republicanos moderados (ya os hablé AQUÍ de Manuel Birlanga), quienes intentaron en todo momento mantener la legalidad civil.
La izquierda más radical, principalmente comunistas, tomó al asalto el edificio del Casino, símbolo del caciquismo opresor, y estableció allí su Cuartel de Milicias. Un cuartel que permanecía abierto las 24 horas, por lo que fue preciso instalar en su interior unos camastros, para los diferentes turnos de guardia y posibles detenciones, y un servicio permanente de comidas (cuyos suministros solían ser producto de incautaciones).
Este era un cuerpo que, por lo general, pretendía defenderse y luchar contra los golpistas y quienes los apoyaban, y principalmente estaba formado por obreros y jornaleros sin ninguna preparación militar, equipados con armas (en muchos casos incautadas) y cuyo uniforme, en el mejor de los casos, era un mono azul.
Desde el Cuartel se organizaba la incautación de tierras, propiedades y armas, y se controlaba a los terratenientes y simpatizantes del golpe, incluso con detenciones y encierros en diferentes puntos de la localidad. Por poner solo un ejemplo, hasta el Cuartel fueron trasladados todos los bienes incautados al Marqués de Río-Florido.
También aquí se planificó la venganza de la muerte de José El Manqué, ocurrida en un mítin en 1933, que acabó con el asesinato en los saladares de Elche de Jaime Mazón, Manuel Ros y Filomeno Ruíz.
Según avanzaba la contienda, el papel de los milicianos fue perdiendo importancia, principalmente porque muchos de ellos fueron marchándose al frente como voluntarios, y sus funciones pasaron a rutinarios controles de carreteras, vigilancia de fincas incautadas y registros domiciliarios.
Fuentes: La Represión Franquista en Almoradí de Daniel Ferrández; Almoradí en la Memoria de Antonio González Lucas. Fuentes orales y archivo del propio autor.

