Don Pedro Miralles Gomis, un buen maestro

HIJO de maestra, Doña Margarita Gomis, HERMANO de maestros (Cayetano, Marisún, Encarnita y Margarita) y PADRE de maestros (Susana, Carmen, Olga y Pedro Pablo), don Pedro Miralles Gomis nació en Crevillente, aunque un cambio de destino de su madre trajo a su familia a vivir y a ejercer en Almoradí -y en concreto al Canales y Martínez- en 1946. Continuó sus estudios en ese colegio con Don Daniel Míller hasta Bachiller y Reválida y fue a estudiar Magisterio a Alicante. Después de aprobada la oposición en 1957 estuvo 3 años en la inspección como secretario y vino al Canales en el año 1963 durante un curso. Después fue destinado al Mudamiento y estuvo 11 años, algunos de ellos con Doña María Jose Cortés.
Volvió a Almoradí en el 73 -dando clases en las aulas del Mercado de Ganados- y en el 77 pasó al edificio nuevo del Canales. Fue el primer director del Manuel de Torres cuando se inauguró en el año 79. Después de tres cursos volvió al Canales donde ejerció también de director un año, y siguió en él hasta su jubilación en el año 2000 después de 41 años de servicio.
A su trabajo de maestro hay que sumar otros como el de cobrador en la empresa familiar de autobuses Miralles en verano o el de profesor en la Academia que fundaron Don Vicente Nebot, Don Esteban Parres, Don Manuel Lucas y él mismo para ayudar a elevar el nivel educativo y cultural de Almoradí (impartían contabilidad, mecanografía, preparación de maestros, clases de repaso, etc). En esos años consolidaron su amistad los cuatro maestros que además de compañeros de trabajo y de “socios” en la Academia San José de Calasanz, también se reunían a jugar al dominó todas las tardes en la cafetería de Ángel. Estos cuatro maestros pusieron en marcha las Olimpiadas Escolares y las competiciones escolares de fútbol, de voleibol, de balonmano y tenis con otros colegios de la comarca.
También es muy destacable su labor en la parroquia San Andrés colaborando con los sacerdotes en las catequesis de preparación al Bautismo, a la Confirmación y en los Cursillos Prematrimoniales a las que dedicó muchos años de su vida acompañado de su mujer Carmen Quiles formando parte del movimiento Encuentro Matrimonial junto a otros matrimonios muy recordados como Paco Marín y María José Míller, Don Antonio Lara y señora, Paco Ramos y Encarnita Miralles, Cruz Berenguer e Isabel Arroyo o Miguel Tafalla y Marité Quiles.
En la legislatura 1987-1991 fue Concejal de Educación y Cultura con Antonio Alonso de Alcalde, y vivió la segregación de Los Montesinos en el año 88 y la reconstrucción del Teatro Cortés.
Don Pedro ha sido el maestro de Lengua de varias generaciones de almoradidenses a quienes intentó enseñar correctamente a escribir y a que apreciaran el valor de la buena literatura. La ortografía era su debilidad: no consentía que su alumnado tuviera ninguna falta de ortografía en sus complicados dictados con palabras imposibles (en eso mi querida amiga Susana tiene a quien parecerse). Es conocida entre sus familiares y allegados su afición por escribir Acrósticos en los que, con cada una de las letras del nombre de la persona, escribe un verso que cuenta su historia. Tiene recopilados casi un centenar que regala en las ocasiones que lo requieren (jubilaciones, cumpleaños, aniversarios y eventos varios) a las personas sobre las que recibe inspiración para ello. Su dedicación a la Educación de Almoradí es recordada por sus alumnos y disfrutada por sus cinco hijos y seis nietos que siguen aprendiendo -espero que por muchos años- cada día con él. Es, en definitiva, un buen maestro, de los últimos a los que antecede el tratamiento de «Don», de una generación muy recordada y querida al que no le faltan motivos para estar muy orgulloso: tres generaciones -en marcha la cuarta- de MAESTROS con mayúsculas.
¡FELICIDADES PEDRO Y PERDÓN POR LAS FALTAS, ESTÁN A «CASICOECHO» !
