¡Domingo de Ramos…quien no estrena no tiene manos!

No importaba que hiciese frío, era Domingo de Ramos y había que estrenar el pantalón corto y las sandalias con calcetines blancos calados.
Y ahí me tenías hecho un figurín, con mi flequillo rubio repeinado y media botella de colonia; con mis orejas de soplillo brillantes y rojas por los «restregones» de la toalla, la misma que después pasaba por las rodillas; y con un jersey de lana «porque mi madre tenía frío«. Eso si, la palma era dos tallas mas grande, pero en eso no se escatimaba: -tú la mas grande, que luzcas-.
A la procesión como eterno carabina de mi hermana, a misa y, después la foto de rigor en el lateral de paseo, bendito paseo en el que todos, ABSOLUTAMENTE TODOS nos la hacíamos
¿Guardas la tuya?
















