De playa a una calita cuqui

Pues ayer, el día de más bochorno, aprovechamos para irnos de escapada a una de esas calitas tan cuquis que hay por Calpe, y os cuento.

La verdad es que estábamos tiempo queriendo dejar atrás las masificadas playas de Torrevieja o Guardamar y disfrutar de algún rincón distinto. Total, que nos preparamos unos bocadillos de atún Hacendado con olivas y bien tempranito nos pusimos en marcha.

Me habían hablado de Cala Manzanera, uno de los espacios más deseados por los amantes del mar, con unas vistas maravillosas y aguas cristalinas, así que el google maps se encargó de guiarnos hasta la misma orilla. Lo que no me dijo Google es que allí no coje un coche más y que hay que aparcar a tres días de la Calita “cuqui”. Pero bueno, como si fuésemos porteadores del Tibet dispuestos a subir el Everest, pusimos buena cara y cogimos gorras, nevera, sombrilla, silletas y bolsa con lo imprescindible -incluido el libro “Los pilares de la tierra” que no pesa y tras dos horas, casi a mediodía, llegamos a la dichosa cala.

Claro, una cosa es la foto que había visto y y otra lo que nos encontramos: aquello parecía Sodoma y Gomorra. No conté cabezas, pero allí habían por lo menos dos millones de familias con sus correspondientes abuelos pendientes de sus nietos. Mi primera intención fue volverme para mi casa, pero claro, ya llevábamos 4 horas de camino y cien kilos de carga.

Encontrar hueco fue tarea imposible, así que lo dejamos todo amontonado en un lao. Además , y tampoco me lo dijo google, la calita es de piedras, nada de arena. ¡Y yo sin mis “crocs beach, o lo que es lo mismo, sin mis chancletas de estar por casa todoterreno!.
La cosa prometía.

Lo primero fue embadurnarnos de protector solar 50 e intentar colocar las toallas en las dichosas piedras, que se clavaban como si las llevaras en el riñón. Lo segundo fue acercarnos a la orilla, andando cómo gorilas esquivando piedras y evitando pisar familias.
Como no te puedes bañar por las piedras te vuelves a tu sitio y cómo se han hecho las tres te comes, al sol, los bocadillos de atún con dos botes de cerveza 🍺 Steinburg regulinchis. Qué gusto disfrutar de estos espacios tan idílicos 🏖️

El caso es que sin dormir la siesta, sin abrir una sola hoja de “Los pilares de la tierra” y sin cobertura, a las 5 -hora de corrida de toros- con 40 o 50 grados -reventaos y coloraos como pimientos- decidimos no disfrutar más del idílico entorno y volvernos. Cargamos con todo y ya, esta vez cuesta arriba, volvimos al coche que estaba a dos horas.
Propuse, cargaos cómo burras, hacer una parada y ver la “Muralla Roja”que estaba al lado, un bloque muy famoso de Bofill, que me recuerda al Penal y que creo que salió en el Juego del Calamar, pero no hubieron ganas.

Foto del precioso entorno que podrás encontrarte en enero, fecha en la que recomiendo la visita.
Creo que ha estado Adrián Ballester Espinosa

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