Cuando los parques no tenían suelo blando

Esta imagen nos lleva al paseo de Almoradí a finales de los años setenta, cuando los parques infantiles eran muy distintos a los de hoy. Los juegos eran de hierro, pintados con colores vivos que el sol y el uso iban apagando.
No había suelos de caucho, ni columpios homologados o adaptados, ni carteles de advertencia. Había arena, tierra… y rodillas peladas.
Los toboganes quemaban en verano, las barras estaban frías en invierno y subir demasiado alto formaba parte del aprendizaje. Caerse también.
Hoy los juegos son más seguros, más inclusivos y más pensados para proteger. Y eso es bueno.
Pero algo se ha perdido por el camino: la sensación de aventura, de volver a casa con arena en los zapatos y una historia que contar.
Esta foto nos muestra una forma de crecer, de una infancia compartida en la calle, bajo la sombra de los árboles del paseo.
Los parques han cambiado.
Nosotros también.
