Cuando los caminos eran progreso.

A comienzos del siglo XX, los libros de actas municipales reflejan una prioridad constante: el arreglo y mantenimiento de los caminos del término municipal. En un Almoradí agrícola, los caminos eran esenciales para sostener la economía local.
El Ayuntamiento intervenía de forma continuada en los caminos rurales y vecinales, especialmente en los más transitados, que hoy ya no reconocemos por sus nombres tradicionales, como el camino de Dolores, el camino de Catral, el camino de Guardamar o accesos distintas partidas agrícolas.
Estos arreglos no eran grandes obras, sino intervenciones prácticas y constantes: nivelar el firme, rellenar baches, corregir daños causados por las lluvias, ensanchar tramos puntuales y limpiar márgenes. Trabajos realizados con mano de obra local, aprobados en Pleno y financiados con fondos municipales, peseta a peseta.
Cuidar los caminos significaba facilitar el trabajo, garantizar el paso de carros y animales y mantener vivo el día a día del pueblo. Hoy, muchos de esos caminos siguen el mismo trazado, recordándonos que el progreso de Almoradí empezó recorriendo estas vías.
Foto de Juan Viudes por un camino de nueestra huerta a principios del siglo XX
