Cristo

Perros0003

Cristo nos pareció un buen nombre para un perro abandonado,
no callejero, que un buen día apareció en 
nuestra puerta y decidió quedarse. 
Iba
así, hecho un Cristo, lleno de tristeza y heridas que intentamos curarle.
Finalmente sus heridas cicatrizaron pero su triste mirada
siguió recordando un pasado que debió ser muy duro. No ladraba, no mostraba
entusiasmo por nada, simplemente vivía. 
Un día, Cristo, desapareció de nuestra
puerta 
y nuestras vidas para siempre.
    

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