ALFONSO PONS TRENOR: EL VECINO QUE TRIUNFÓ COMO INVENTOR EN BRUSELAS

Hay personajes vinculados a Almoradí cuya historia resulta difícil de imaginar si no fuera porque quedó escrita en la prensa de la época. Alfonso Pons Trenor es uno de ellos.

El 9 de mayo de 1962, el diario Información le dedicaba un amplio reportaje bajo un titular verdaderamente llamativo:

«Éxito de un alicantino en la Exposición Internacional de Inventores, de Bruselas»

Y debajo añadía:

«Obtiene dos medallas de oro con los prototipos de motores presentados. Don Alfonso Pons Trenor es de Almoradí».

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Alfonso Pons Trenor, marqués de Cordellas, había nacido en Valencia el 11 de enero de 1924. Durante una larga temporada estuvo estrechamente relacionado con nuestra zona, residiendo en la finca «La Julianita».

Su vida cotidiana, además, estuvo muy ligada a Almoradí. Montó una granja de pollos y llegó a disponer de un puesto en nuestra Plaza de Abastos, donde vendía huevos.

Pero detrás de aquella actividad había también un hombre apasionado por la mecánica y la investigación.

Pons Trenor había presentado dos prototipos de motores rotativos en la Exposición Internacional de Inventores celebrada en Bruselas. Ambos fueron premiados:

dos prototipos y dos medallas de oro.

El propio inventor explicaba al periódico que todos los motores rotativos existentes, incluido el Van Keel, tenían dificultades relacionadas con los roces y la estanqueidad.

Cuando el periodista le preguntó si había conseguido resolver esos inconvenientes, respondió:

«Absolutamente. Mis motores tienen la cámara de explosión independiente».

Explicaba además que sus rotores eran rígidos y describían una circunferencia perfecta dentro de una cámara completamente circular.

Según Pons Trenor, su sistema aportaba otras ventajas: la admisión y expulsión se realizaban libre y constantemente al carecer de válvulas y de piezas de movimiento discontinuo.

Pero su afirmación más sorprendente llegaba al hablar de rendimiento.

Sostenía que, teniendo en cuenta la relación peso-potencia, consumo-potencia y precio, sus motores podían superar ampliamente a los convencionales de precio semejante, además de permitir el empleo de combustibles baratos como el gasoil.

Aquellas dos medallas despertaron inmediatamente interés fuera de España.

El periodista le preguntaba:

—¿Ha recibido proposiciones?

Y Pons Trenor contestaba:

«Muchísimas y todas, procedentes del extranjero».

Según declaró, habían llegado ofrecimientos desde Inglaterra, Francia, Alemania, Bélgica, Japón y Suecia.

Sin embargo, había algo que tenía muy claro: quería reservar para España los derechos de explotación de sus patentes.

Su gran problema era económico. A la pregunta de si pretendía venderlas o explotarlas personalmente, reconocía que su ilusión habría sido financiar una industria con medios propios, pero que para ello necesitaba «un capital enorme».

Alfonso Pons Trenor falleció en Madrid el 28 de marzo de 2003, a los 79 años.

Sesenta y cuatro años después de aquel reportaje de Información, recuperamos una historia prácticamente olvidada: la de aquel hombre vinculado durante años a Almoradí que, mientras muchos lo conocerían por su granja, trabajaba también en unos motores que terminarían siendo premiados internacionalmente.

Una de esas pequeñas grandes historias que merece volver a formar parte de nuestra memoria.

Fuente: diario Información, 9 de mayo de 1962.
Datos biográficos y de su vinculación con Almoradí aportados por su familia.

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