El Hospital


Los terrenos fueron regalados por Don Antonio Girona, y durante meses se celebraron funciones benéficas en el Teatro é incluso el Circo Caprani hizo una función especial con éste fin, llegando a recaudarse cuatro ó cinco mil pts.
El presupuesto total de la obra fue de 53.523 Pts., pero al menos en dos ocasiones fue rechazado el proyecto por la Comisión Provincial de Sanidad, ya que incumplía en muchos puntos las normativas que entonces se exigían para un edificio de éstas características, y adolecía de bastantes defectos: Se proyectaban 13 camas, cuando el mínimo exigido para la población de entonces (7000 habitantes) era de 25. Faltaba capacidad de local por enfermo, ya que como mínimo hacían falta de 37 a 40 m3, mientras que el proyecto presentaba de término medio 32 m3 por paciente. Algunas salas tenían ventilación indirecta, y éste era otro problema de difícil solución. Por no alargarme, dentro del proyecto se preveía una escuela de párvulos, algo que también fue rechazado por la Comisión.
Finalmente debió llegarse a un acuerdo con la orden de monjas Carmelitas, que ya anteriormente habían dirigido el Antiguo Hospital frente al Teatro Cortés, y se encargaron de atenderlo como albergue. Hay varias referencias que así lo demuestran. En acuerdo municipal del año 1931 (en plena República) se decidió suprimir la subvención a las monjas del Hospital y dedicarlo a dos escuelas, ahorrándose las arcas municipales 5.000 pts., entre los sueldos suprimidos y el ahorro por el alquiler de las casas escuelas.
El hospital en realidad sólo se utilizó como tal en los últimos meses de la guerra, cuando fue autorizado para atender heridos, denominándose hospital de sangre. Sobre el tejado se pintó una enorme cruz roja. A principios de los años 50, el traumatólogo Dr. Canales, realizó durante algunos meses intervenciones quirúrgicas.

