Leyendas en el Ecomuseo de Almoradí

El Ecomuseo fue recientemente escenario de “Leyendas”, primer pase del nuevo grupo de teatro Manolita Solano, dentro de los actos organizados con motivo del Día Mundial del Turismo.

Y tengo que reconocer que para mí fue una enorme satisfacción que eligieran varios relatos que escribí hace ya tiempo para adaptarlos y contarlos a su manera.
Historias muy diferentes entre sí, pero con algo en común: todas nacen de nuestra memoria más cercana.
Carmen “La Polola”, aquel oscuro suceso de los años cuarenta que quedó durante décadas en la memoria oral de Almoradí, entre la versión oficial de una muerte en las vías y el testimonio que hablaba de algo mucho más terrible.
La niña del pozo, la historia real que estremeció la comarca en 1917: una niña de nueve años desaparecida la víspera de San Juan y encontrada viva en el fondo de un pozo de más de veinte metros. Un hecho terrible que el paso del tiempo terminó envolviendo en leyenda.
La hija del Martín, un relato que mezcla ficción con hechos publicados por la prensa en el invierno de 1916: la vida humilde de una muchacha de apenas 16 años entre barracas de huerta; su deseo de descubrir qué había más allá de aquellas montañas azules que veía cada día y una historia que termina convirtiéndose en tragedia, silencio y misterio.
Y Los gusanos de la seda, una historia ambientada en los duros años de la Guerra Civil que comienza con algo tan nuestro como las moreras y los niños criando gusanos, para adentrarse después en el mundo de quienes permanecieron durante años ocultos en sus propias casas: los llamados topos.
Ver anoche cómo aquellas historias eran adaptadas, interpretadas y contadas ante el público fue algo muy especial. Porque quizá esa sea una de las mejores cosas que pueden ocurrirle a un relato: que deje de pertenecer solamente a quien lo escribió y pase a formar parte de quienes lo escuchan, lo representan y lo vuelven a contar.
¡Enhorabuena a todos esos grandes actores, con Finita Gamarra al frente del equipo!
