1613: LA GRAN DONACIÓN QUE QUISO CONVERTIR EL CONVENTO DE ALMORADÍ EN COLEGIO

Cuatro años después de aquella primera fundación de los Mínimos en Almoradí, encontramos otro documento excepcional.

El 30 de noviembre de 1613, mosén Martí Tomàs, antiguo rector de la parroquia de Almoradí, y su hermana Isabel Joan Tomàs, beata profesa, realizaron una extraordinaria donación al convento de San Francisco de Paula.

Y no hablamos precisamente de poca cosa.

Entre los bienes figuraban centenares de tahúllas de tierra, algunas plantadas de viñas, casas, dos bodegas, lagares, carro, mulas y todos los aperos necesarios para trabajar el campo. En las bodegas dejaron además cincuenta tinajas para vino y una para agua.

Parte de aquellas propiedades se encontraba en el término de Almoradí, en voncreto en la finca conocida como Las Bóvedas. También aparecen casas con huerto, dinero, rentas, censales, deudas pendientes de cobrar e incluso muebles, ropa y otros bienes personales.

Pero detrás de semejante donación había un proyecto mucho más interesante.

Los hermanos Tomàs establecieron que el convento de Almoradí debía convertirse en Colegio, y que su responsable recibiera el título de rector. Querían crear aquí un centro de estudios vinculado a la Orden de los Mínimos.

El documento llega a concretar que debía existir Estudio de Teología, con dos facultades, y que los maestros encargados de enseñar recibirían una asignación anual. También se establecía un número mínimo de estudiantes, procedentes tanto de Almoradí y Orihuela como de otros lugares.

Y todavía había más.

Si el proyecto inicial no pudiera mantenerse, se contemplaba una alternativa: fundar un Colegio de Teatinos para enseñar Gramática.

La escritura regula incluso cuestiones familiares y personales de los donantes: ayudas económicas a determinadas personas, salarios, deudas que debía asumir el convento y hasta cómo querían que fueran sus propios entierros. Ambos dispusieron ser sepultados en la iglesia de San Francisco de Paula y establecieron cómo debían celebrarse sus funerales y misas.

Todo ello nos descubre algo que hoy resulta difícil imaginar: a comienzos del siglo XVII hubo un proyecto para hacer de Almoradí no solo la sede de un convento, sino también un pequeño centro de enseñanza religiosa y formación superior.

Aquel Colegio finalmente no llegó a desarrollarse como habían imaginado sus benefactores, pero la escritura de 1613 dejó por escrito la enorme dimensión de aquella aspiración.

Más de cuatro siglos después, podemos conocer hasta las tierras, las bodegas, las tinajas, las mulas y los recursos con los que pretendieron hacerlo realidad.

Fuente: escritura de donación de 30 de noviembre de 1613. ARV, Manament i Empares, 1613, II, 22, 29v. Transcripción publicada por David Bernabé Gil.