ENTRE TINTA Y PAPEL DE LA IMPRENTA NUEVA

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Tarjeta original

Hubo un tiempo en que imprimir algo era casi un oficio artesanal. No existían ordenadores, impresoras domésticas ni archivos por correo electrónico. Había que ir a la imprenta, explicar lo que se necesitaba y confiar en las manos del impresor.

Y durante décadas, decir imprenta en Almoradí era hablar también de la Imprenta Nueva de Carlos Diego.

Carlos Diego ofrecía impresos comerciales de todas clases, encuadernaciones, esquelas de defunción, papelería, objetos de escritorio… Incluso aquel imprescindible papel secante que hoy casi necesita explicación.

Su establecimiento estuvo situado en la calle García Morato, nº 2, actual Rafael Alberti.

Carlos Diego continuó aquel viejo oficio de impresor y después fueron sus hijos, Luis y Carlos, quienes mantuvieron viva la imprenta, trasladándola posteriormente a la calle Pablo Picasso.

Por sus máquinas pasaron durante años buena parte de los papeles de la vida cotidiana de Almoradí: facturas, membretes, tarjetas, programas, carteles, recetas, historias clínicas, recordatorios, esquelas…

Quienes conocieron a Luis y Carlos recuerdan especialmente su profesionalidad y su trato. Y es que, la imprenta tradicional es uno de esos oficios que la tecnología ha transformado por completo. Pero quienes conocimos aquellos establecimientos todavía recordamos algo que ninguna impresora digital puede reproducir: el ambiente de una vieja imprenta y el trato con las personas que había detrás del mostrador.

Seguro que muchos la conocisteis. Y seguramente todavía guardáis en casa algún papel que salió de sus máquinas.

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