EL PAN DE TODA LA VIDA

Hoy he comprado pan de horno de leña en Susi “La Jaena” y, mientras me lo llevaba, pensaba en algo que afortunadamente todavía conservamos en Almoradí, las panaderías de toda la vida, entre otras muchas: Trigo Limpio, Mariam, San Francisco, El Sémola…

La familia Jaeno es un buen ejemplo. Una segunda ¿o tercera? generación en la que varios hermanos han continuado ligados al oficio de panaderos, manteniendo una tradición que exige mucho más de lo que vemos cuando llegamos al mostrador y pedimos una barra de pan.
Porque detrás de ese pan hay madrugadas, encendido de hornos, harina, y, sobre todo, muchísimas horas de trabajo.

Parecía que los grandes supermercados y el pan industrial acabarían poco a poco con aquellos hornos tradicionales. Pero no ha sido así. Han cambiado los hábitos, han cambiado los comercios y ha cambiado incluso nuestra manera de comprar, pero el buen pan sigue teniendo quien lo busque.
Y en Almoradí tenemos la suerte de conservar todavía muchas familias que continúan elaborándolo y vendiéndolo cada día. Algunas llevan varias generaciones detrás del mostrador o delante del horno, transmitiendo un oficio que forma parte también de nuestra pequeña historia cotidiana.
Quizá por eso entrar en una de estas panaderías tiene algo especial. El olor a pan recién hecho, las monas, los dulces navideños y tantas elaboraciones que asociamos a determinadas épocas del año forman parte de recuerdos que compartimos varias generaciones de almoradidenses.
🥖 Mientras sigamos comprando en nuestros hornos y panaderías, ayudaremos también a que estos negocios no desaparezcan.

