Cuando Almoradí celebraba el «Chantecler»: doce carrozas, automóviles engalanados y baile en el Casino

Hay palabras en los viejos programas de Feria que hoy resultan casi indescifrables. Una de las más curiosas es esta: «Chantecler».

¿Pero qué era aquello?

El nombre no era una ocurrencia local. Durante las primeras décadas del siglo XX encontramos en distintas ciudades españolas festejos denominados Chantecler, asociados a espectaculares desfiles de carrozas engalanadas, automóviles adornados, flores y serpentinas.

Su denominación estaba relacionada con el fenómeno provocado por Chantecler, la famosa obra teatral de Edmond Rostand, estrenada en París en 1910 y protagonizada por un gallo. Su enorme popularidad hizo que aquella palabra traspasara rápidamente los escenarios y se convirtiera en un término de moda.

Pero conviene hacer una precisión: no significa que aquellos desfiles españoles representaran necesariamente la obra de Rostand ni que las carrozas estuvieran decoradas con gallos y plumas. Lo que sí podemos comprobar documentalmente es que «Chantecler» terminó utilizándose para denominar determinados festejos públicos caracterizados por su vistosidad.

Y Almoradí también tuvo el suyo.

En la Feria de 1930 se anunció un gran Chantecler para el que se prepararon doce carrozas, confeccionadas y adornadas bajo la dirección del conocido floricultor oriolano Carlos Irles.

Pero hay un detalle delicioso que nos permite imaginar mucho mejor aquella tarde:

«Al Chantecler serán admitidos en la pista todos los automóviles descubiertos que se presenten bien adornados». Es decir, junto a las carrozas podían participar también los automóviles descapotables particulares, siempre que acudieran convenientemente engalanados.

Durante el recorrido estaba previsto disparar «multitud de bombas iluminadoras con diversidad de colores», mientras la Unión Musical de Almoradí amenizaba el desfile. Y al terminar se dispararía una «colosal Alborada».

La imagen debió ser extraordinaria. Pensemos en el Almoradí de hace casi un siglo: calles todavía recorridas habitualmente por carros y caballerías y, de pronto, una comitiva de doce carrozas cubiertas de flores y automóviles descubiertos adornados para la ocasión, avanzando entre el público.

🌺 Flores, música, carrozas y aquellos primeros coches convertidos por unas horas en protagonistas de la Feria. El nombre de aquel peculiar festejo tenía, además, un origen bastante inesperado.

El programa especificaba que, una vez finalizado el desfile, todas las señoritas que habían ocupado las carrozas serían obsequiadas con un «lunch» y un baile en los salones del Casino.

Quizá hoy la palabra Chantecler no nos diga absolutamente nada.

Pero en 1930 significaba sacar las mejores galas, cubrir de flores carrozas y automóviles y convertir las calles del pueblo en un gran escenario festivo.

Nuestros abuelos también sabían montar espectáculo. Y por lo que cuentan las crónicas, no se quedaban cortos.

📜 Fuente: prensa histórica. Programa de Feria y Fiestas de Almoradí, 1930.

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