60 años después, el hijo del escultor volvió a contemplar la obra de su padre

Hace un tiempo -en 2022- tuve el privilegio de acompañar a Anastasio Martínez Valcárcel, hijo del escultor Nicolás Martínez, durante una visita muy especial a la restauración de la monumental escultura que corona la iglesia de San Andrés.

Lo más curioso es que Anastasio había participado, en junio de 1962, en el ensamblaje de esta misma obra junto a su padre. Sesenta años después volvía a subir hasta ella, esta vez rodeada de andamios para su restauración.

Fue una magnífica oportunidad para escuchar de primera mano sus recuerdos sobre el proceso de montaje y contemplar cómo se reencontraba con una obra que forma parte de la imagen de Almoradí desde hace más de seis décadas.

Hay fotografías que cuentan mucho más de lo que muestran. Y estas son el testimonio de un momento irrepetible en el que historia, patrimonio y memoria volvieron a encontrarse en lo más alto de nuestro pueblo.