Fin de semana en París (4)

“Por el Louvre de la Gioconda”

Al final hemos dejado Disney para mañana y hemos tirado para el Louvre, que es de donde llegamos ahora. ¡Madre mía, qué locura! Resulta que son dos horas de cola para las entradas y otras dos más para ver la Gioconda, pero claro ¿quién se va de París sin una foto de La Monna Lisa del “Da Vincci”? Pues eso…

Hemos empezado a ver cuadros -todos “presiosos”- pero cuando llevas tres mil y ves que aún te faltan 25.000 más te dices…oye, ¿cómo estarán las cervezas de regulinchis en el Louvre? Seguro que a Laura Mínguez Valdés le pasa lo mismo, que una vez que has visto un cuadro los has visto “tós”.
Total, que nos hemos ido debajo de la famosa pirámide a pedirnos un par de “biéres” 🍺acompañadas de una cosa muy rara que no sabría explicar.

Otro ratico bueno se ha pasado buscando los “🚾toilettes”, que no son gratis, para evacuar las biéres. Resulta que en Francia hay que soltar una pasta si no quieres que la buena señora que te vigila no te haga mal de ojo. Pero bueno, no vamos a escatimar.

Y así, como el que no quiere la cosa se ha ido pasando el día entre cuadros, hasta que ha empezado a arrastrarnos una marabunta de gente con bermudas, chancletas y móviles en dirección a una sala enorme donde, al parecer, está La Mona Lisa. Nos hemos dejado llevar por la corriente hasta que nos han puesto delante de un cuadro de poco más de un palmo, que dices tú “porque estoy en París y hay que verlo, pero venir a “casico hecho” te digo yo que no”.

Resulta que lo ves desde lejos, detrás de un pedazo de cristal de los gordos y la famosa sonrisa de la Mona Lisa se te antoja una mancha a lo lejos. Lo único que puedes hacer es imitar a la entusiasta y gritona multitud y hacerte un selfie con el cuadro al fondo que, la verdad, te sabe a poco. La sala está llena de Tintorettos y otras obras de arte que se pueden ver con más detalle pero aquí vienes a lo que vienes: a la Gioconda.

Hay que ver lo hermoso que es el Louvre, tiene que tener muy mala limpieza. Que si La Venus de Milo, que si La Victoria de Samotracia…esto es un no parar de esculturas, una lástima que las tengan rotas, no han sabido cuidar las cosas. Y hay cuadros también muy hermosos, pero ya te digo que no los comprarías porque a ver donde los cuelgas.
En fin, una jornada agotadora.
Mañana a Disney.