🪑 Cuando Almoradí olía a madera recién cortada

Hubo un tiempo —no tan lejano— en el que el mueble marcaba el pulso diario de Almoradí.
Las entrevistas publicadas en la prensa de los 70 lo dejan claro: no era solo un sector económico, era una forma de vida.
A primera hora de la mañana, las calles se llenaban de bicicletas y motos camino de los talleres. Muchos empezaban muy jóvenes, aprendiendo el oficio casi de manera natural, pasando de la carpintería tradicional a una producción cada vez más industrial.
El mueble no solo daba empleo directo.
Movía transporte, comercio, ferreterías, barnices, camiones…
Todo un ecosistema económico que convirtió a nuestro pueblo en un referente comarcal.
Muchos hogares vivieron, comieron y salieron adelante gracias a la madera🪵
En los años setenta ya no se trabajaba solo para el entorno cercano. La producción de muebles salía en camiones rumbo a distintos puntos de España. Era una época de confianza, aunque también de esfuerzo constante. Se producía mucho y rápido.
El mueble había dejado de ser solo artesanía para convertirse en industria, y eso traía oportunidades… y riesgos.
Y llegó la crisis. No fue una caída repentina.
Fue un desgaste lento, casi silencioso.
Los pedidos empezaron a reducirse, los márgenes se estrecharon y algunos talleres tuvieron que replantearse su futuro.
Para muchas familias, aquello fue un golpe duro: el trabajo de toda una vida empezaba a tambalearse.

🪑 El mueble marcó a generaciones enteras, y aunque el tiempo cambió las cosas, esa historia sigue formando parte de lo que somos.
