El 23f según Joaquín Galant

Hace solo unos días nos dejaba Joaquín Galant Ruiz. Y hoy, aniversario del 23f, quiero recordar uno de los momentos más intensos de su vida… y de nuestra democracia:

“El 23 de febrero de 1981 yo estaba sentado en el hemiciclo del Congreso de los Diputados. Se votaba la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo tras la dimisión de Adolfo Suárez. Era una sesión más, histórica, sí… pero nadie imaginaba lo que iba a ocurrir.

De repente, un guardia civil irrumpe pistola en mano gritando:
“¡Quieto todo el mundo!”

Mi primer pensamiento fue que se trataba de ETA. Un diputado gritó: “Es Tejero, el del Galaxia”. Entonces comprendimos que aquello era otra cosa. Nos quedamos helados, pero nunca pensé que fueran a matarnos. Eran guardias civiles.

De pronto, la orden:
“¡Todo el mundo al suelo!”
Y una ráfaga de metralleta impactando en el techo. Siete disparos reales que aún hoy siguen allí como testigo.

Nos agachamos tras los escaños. Las horas pasaban lentas, densas, cargadas de incertidumbre. Nos mirábamos entre compañeros, buscando apoyo en los ojos del otro. Habíamos trabajado juntos por una Transición ilusionante, por una Constitución hecha con esfuerzo y renuncias. No podíamos creer que todo aquello pudiera acabar así.

Hubo momentos de enorme tensión. Uno de ellos cuando amenazaron con prender fuego al hemiciclo. Otro, cuando escuché por una radio el discurso del Rey. Bajé y dije:
“El golpe ha fracasado.”
Fue un instante peligroso. Había mucho nerviosismo.

Pero finalmente Tejero se rindió. Y cuando se nos ordenó salir, atravesamos aquel pasillo de guardias civiles con metralletas en la mano. Cincuenta metros que parecieron eternos.

Aquella noche pudo cambiar la historia de España.
No lo hizo.”

Hoy recordando el testimonio en boca de Joaquín, recién fallecido, entendemos mejor lo que significa la palabra democracia. No es algo dado. Es algo que se defiende.
Y él estuvo allí.