La Casa Nueva

RECUERDOS DE MI PUEBLO Manolete Lucas

Almoradí, mi pueblo, no ha sido una localidad en la que se prodigasen las edificaciones que pudiesen calificarse de históricas, quizás como consecuencia del terremoto de 1829 que asoló gran parte del pueblo. Sin embargo, en la actualidad existen unos pocos, como la Cruz de los Caídos (hoy sede de la Junta de Hermandades de Semana Santa), la Ermita que fuera de los Gironas, la Iglesia, el antiguo Hospital , el Casino, el Teatro Cortés, la casa que sobrevivió al seísmo, etc. que poseen cierto atractivo artístico- cultural para los turistas que nos suelen visitar.


Lamentablemente, otros desaparecieron el pasado siglo, llevándose, con ellos, años de historia e incluso de arte imposible de recuperar, como es el caso de la Casa Nueva. Era ésta una magnífica mansión que perteneció a don Renato Bardín (Cónsul de Francia en Alicante) donde solía pasar algunas temporadas, situada en frente justo del Colegio Canales y Martínez , junto a la carretera de Rojales (donde actualmente se encuentra Azulejos Latorre).

Era un auténtico palacete con grandes ventanales y balcones, rodeado de un frondoso huerto de frutales y de un jardín siempre muy bien cuidado. En su interior, además de las dependencias destinadas al personal de servicio, invitados y familia, existían zonas domésticas, terrazas, despachos, salones, etc. albergaba una magnífica escalera semicircular con barandilla de hierro forjado y bronce, un espectacular piano, de ensueño, tapices, cuadros, alfombras, cerámicas, lámparas y todo lo inimaginable.

Esta mansión fue adquirida, posteriormente, por don Antonio Díez, reconstruyendo en una de sus dependencias el famoso “Café Pombo” lugar en el que Gómez de la Serna, junto con artistas e intelectuales de la época, celebraba sus tertulias desde 1912. Y aquí en Almoradí, en esta casa, se pudieron ver los azulejos y el reloj que compró en Madrid cuando fue derruido éste, punto de encuentro de la intelectualidad española. Finalmente, una firma comercial la compró, desapareciendo tristemente para siempre.