Diario de un Crucero (4)

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Grupo de cruceristas vuelven, alegremente aunque algo agotados, al autobús tras la visita a Pisa…esto es un disfrute..uno no quiere que se acabe.

Día 4 Florencia y Pisa “a nuestro aire”

Bueno🤦🏻‍♂️, pues ya estamos a la misma hora de ayer arriba del autobús🚌, duchaos y desayunaos, pero con aspecto de zombies de la serie Walking Dead💀 después de tres dias agotadores😰.

Resulta que el barco 🚢nos ha “aparcao” en Livorno que está a casi 1000 kilómetros (¿o son 100?), así que medio 😴dormidos nos plantamos en Florencia❤️. Una amable guia nos da una fotocopia de un plano para que no nos perdamos y nos deja en la puerta de un restaurante, que será el punto ↘️de encuentro a la hora de comer.

Por lo menos no vamos a ir rabiando como en Roma ya que vamos a ir “a nuestro aire”, la forma fina de decirnos: ahí os quedáis, apañarse como podáis.

Paseito por la Catedral⛪️ -que por aqui llaman Duomo- (que bonita y que mala limpieza que debe de tener) y por un puente muy famoso que solo sirve para sacarnos los ojos en las joyerías. Y colas, muchas colas por todos laos. También tienes la opción de subir mil o dos mil escalones del campanario, pero no hay ganas. Y tocarle el hocico a una estatua de jabalí 🐗para asegurarse volver. Ojico con tocárselo que los deseos se cumplen.

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Resulta que es tradición en Pisa madrugar y hacer Taichí, que como todos sabemos es un arte marcial chino. O eso, o que andaba un poco despistao el de la foto🤦🏻‍♂️…

Se acerca la hora de comer y la cerveza 🍺 regulinchi 😋😋. Se vé que es algo típico en Florencia lo de comer 🍽 tipo rancho de mili, ya que pasan con un carrito llenando los platos como la Liga de Salvación Americana. Tal cual.
Pero muy bien, eh, nada que objetar.

Y con la digestión sin hacer y casi 50 grados, “pa” Pisa a toda leche que el barco nos espera. La guía te deja el tiempo justo para hacerte 📸la foto que, seguramente nadie se ha hecho (sí, me refiero la de sosteniendo la torre inclinada, listos).
Nada de compras🤷‍♂️ ni de subir a la torre no sea que se acabe de voltear, no hay tiempo, si acaso un imán de la Torre inclinada, más que nada por ser original y presumir de viaje.

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Pack de souvenires adquiridos en un puesto de Florencia que te garantiza presumir de haber recorrido “toa” Italia. Resulta que Venecia no vamos ni a pisarla pero, oye, nadie se va a enterar. Así quien vea tu frigorífico podrá decir con envidia aquello de “Vaya con el influencer, se ha recorrido toda Italia”. Mucha envidia hay…

Balance del día: Te lo pasas de lo más entretenido, andas un huevo y llegas al barco (otra vez) para morirte, como dice el dicho, jodido pero contento. Fotos 📸como buen influencer: 3000.
Conocimientos culturales adquiridos: 0.

A las 8 estas otra vez duchao y cenando en el barco y, en acabar, otra vez en el espectáculo de la discoteca 72, con el momento cumbre del crucero: la elección de Miss 💃🕺drag queen.

Cuando termina, cerca de las dos de la madrugada, te crees que te vas a dormir pero de eso nada, aún queda un rocambolesco “Menú Magnífico😋” que se han sacado de la manga. Más fotos con esculturas de cisnes de hielo, sandías talladas que tiran “patrás”, y exquisiteces que no parecen de este mundo 🤦🏻‍♂️ (literalmente).

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Preciosa y fina escultura de sandía, algo muy tradicional en los buffet de los cruceros. Es verla y abrirte el apetito…hay verdaderos artistas…

Pues nada, que el barco ni se ha movido, esto es una balsa de aceite.
Último Tía María 🥃y a dormir.
Mañana pa Mónaco, que esto es un no parar.