Vecindario de Almoradí en 1776

En 1776 se crea una Ordenanza de reemplazo del ejército
exigiendo hacer un vecindario para toda la península, con la intención de
realizar una equitativa distribución, entre las provincias, del cupo de
reclutas.
Cada pueblo debía remitir el número de vecinos por medio de un
formulario, distribuido en los siguiente grupos: 1-vecinos pecheros útiles; 2-Hidalgos;
3- vecinos de declarada exención; 4-extranjeros; 5-mozos útiles para el
servicio; 6-mozos inútiles por falta de talla o defectos personales y 7-exentos
por ordenanza.
formulario, distribuido en los siguiente grupos: 1-vecinos pecheros útiles; 2-Hidalgos;
3- vecinos de declarada exención; 4-extranjeros; 5-mozos útiles para el
servicio; 6-mozos inútiles por falta de talla o defectos personales y 7-exentos
por ordenanza.
Este es por lo tanto el primer censo de vecindario “fiable”
de nuestra localidad, y se convierte así en un documento único de
nuestra
historia.
de nuestra localidad, y se convierte así en un documento único de
nuestra
historia.
Además de los apellidos, hay otras consideraciones a tener en cuenta a la hora de valorar este inédito listado de vecinos de 1776.
Solo Antonio Almela aparece como Hijo Dalgo, es decir, descendiente de una familia noble con larga tradición militar y escudo de armas. El tal Almela sería, años más tarde, nombrado Teniente de la tercera compañía de Almoradí y participaría activamente en la Guerra de la Independencia en el frente y a las órdenes del Marqués de Río-Florido (algo que ya expliqué AQUÍ).
Gracias a la 3ª Categoría –vecinos declarados exentos– sabemos exactamente la composición del Ayuntamiento; además de conocer ahora quien era el único médico titular, Pascual Raimundo; y los dos “cirujanos” (aunque llamados así, eran practicantes o sangradores) Miguel Girona y Mariano Pujalte.
También existía un estanco donde se vendía, aparte de tabaco, pólvora y perdigones, regentado por Manuel Pérez.
La conocida fábrica de Salitre, de la que ya os he hablado AQUÍ, estaba a cargo del maestro salitrero Joseph Carbonell. Y existían, en contra de quien aseguraba que no, dos Boticas regentadas por Pedro Mompeán y Antonio Boyvía.
No aparece en el listado el Maestro de escuela, solo para niños entonces, porque no se
incluía en el padrón al personal eclesiástico, y este era un fraile, por lo tanto, no aparecen los miembros de la Iglesia o el Convento.
incluía en el padrón al personal eclesiástico, y este era un fraile, por lo tanto, no aparecen los miembros de la Iglesia o el Convento.
En 4ª clase –extranjeros domiciliados– destaca “Pedro Capdepont, nación francés, destinado al mostrador y cobranza del comercio de Juan Lafontee”. Pues sí, es el abuelo de Tomás Capdepón, natural de Estós, Reino de Francia. Se casaría con Vicenta Gombáu, de Benejúzar, y uno de sus hijos, padre de Tomás, pasaría a ser Regidor del Ayuntamiento de Almoradí.
La 6ª clase “Mozos inútiles por falta de talla y defectos personales” es otra joya, que merece un sosegado repaso. Josefa Espinosa “tiene descoyuntada la articulación del pie derecho”. Juan Ballester “inútil por falta de madurez y sanidad”.
El último punto a destacar es el de los oficios. La mayoría son jornaleros y labradores, doncellas y viudas en el caso de las mujeres, pero aparecen trabajos especializados, como el ya citado “Maestro de Salitre”, que siempre llevan destacado el título de Maestro: Zapateros, Escribientes, Herreros, Tejedores de lienzos, Tintoreros, Alarifes (maestro de obras), y un largo etcétera, del que cada uno podrá descubrir nuevos datos de interés para la historia de nuestro pueblo…
En definitiva, una visión única de finales del XVIII.
